Caminaba él distraido cuando se vio parado frente a un anuncio, un camino de papel que tal vez no estuviera allí.
La desolación:
Va de la mano de sí misma,
pero ten cuidado porque toma
tantas formas como palabras
y miradas le dediques.
La desolación:
Es un dique contenedor que deja pasar las sombras a granel,
tramo a tramo,
ya que domina la escena, ya que ni un solo pilar siente un No que decir pueda.
La desolación:
No la busques en un campo minado ni en una estela vacía de luces;
búscala en una canción
que se repite incesante
y en una mano que escribe para no pensar
y escribir la hace pensar y hay lugares donde pensar es un abismo.
La desolación:
Es una disculpa. Es la mente sabiéndose incapaz de saciar su hambre pero intentándolo consigo misma,
porque hay lugares donde pensar es un abismo,
porque hay lugares que tienen sus propias disculpas,
que queman como palabras prolongadas en el tiempo, sin la finictud de lo
necesario, sin el silencio hecho vida.
La desolación:
Es una mirada. Ahí están los hechos,
no separa de ellos siquiera una ventana,
una razón, porque buscar razones se parece mucho a pensar y hay lugares
donde pensar es inevitablemente un abismo...
Las contradicciones pueblan,
dar solución a una de ellas equivale a crear otras nuevas.
La desolación reina,
el abismo es el frente.
...uno que llama, uno que confunde,
uno que tiene todas las caras, uno que no por mérito propio sino de los suscritos es tan borroso.
Tantos olores que no significan nada,
porque el significado se lo dan los seres...lo ves, allí está, es el abismo.
Tiene una ventaja y es que carece de todo, el abismo.
La desolación:
Hay algunos lugares donde pensar lleva al abismo.
No hay pautas inflexibles; los seres son el contenido.
Siguió él con su camino, siendo lo que era.
miércoles, 1 de julio de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
Los actos no sólo existen en razón de su ser evidente, externo, sino que son según la motivación, razones o justificación que llevaron a él, tal o cual que se invoque en su desarrollo.
De allí que existan diferentes principios o formas a las que, tal vez sin ser conscientes de ello, se apele a la hora de actuar y así, es diferente decir, por ejemplo, que un acto tiene una justificación ética, siendo la característica de esta el que se trate de buscar el mayor beneficio posible para el entorno o para la persona directamente implicada en dicho actos o los que de él se deriven. Sucede lo mismo, entonces, cuando decimos que un acto es justo.
Justicia es un término que, por su "maleabilidad histórica", carece de un significado concreto, y no sólo varía según la época, sino también según el pensamiento - tipo de - de cada individuo: no siendo justicia lo mismo para unos que para otros.
Tenemos también otro tipo de justificación, cual es la legal. Por la ley se da cabida a muchos actos que quizás sin ella serían de poca aceptación social, logrando entonces librar a los individuos de discusiones que giren en torno a éstos, y es la formulación legal: el suponer que un acto es aconsejable socialmente por el hecho de que tal es muestra de la evolución histórica de la sociedad y las personas individualmente concebidas. Tal es el sustento social de la ley que, como la misma tiranía religiosa, busca que sus rasgos generales, como la economía o la libertad personal y grupal, no sean sometidos a debate.
Suele suceder en la justificación legal el no quepa la pregunta sobre el Bien o el Mal, sobre la Justicia o la Injusticia de los actos, refrendada únicamente en las formas utilizadas, si éstas se ajustan o no a la normatividad por ella misma dada.
De lo anterior se puede deducir que la justificación sobre lo justo no necesariamente debe ir o va de la mano de la legal, o sea, que lo legal no siempre es justo, lo justo no siempre legal y la justicia puede superar las aspiraciones o lineamientos legales.
Por ejemplo, si disparas a alguien que entra a robar a tu casa estarías actuando según te permite la ley, incluso tal acto suele tenerse como "aconsejable" o bien visto socialmente, pero estarás siendo justo?...
Si llevamos el ejemplo a un plano en el que se ponga en discusión el bienestar de más personas, las incongruencias llegarán a ser tanto más evidentes como concurrentes.
Los que entran en juego siempre son los valores que cada quien privilegia según la forma como conciba la vida, los días, las noches y a los demás, de tal manera que una persona para la cual la preponderancia se encuentre en el alcance monetario que pueda tener, llevará su vida según las líneas dadas o que crea precisas para ello, así mismo procederá aquel que crea que lo más importante es el arte, la familia o el espíritu.
Cabe hacer la pregunta sobre qué debe motivar a las personas, sobre si es la ley suficiente o acaso indispensable, o si deben ser principios o razones menos formales (aunque no por ello más difusos), pero con más asidero en consideraciones sobre el bienestar común; porque el bienestar es de tal naturaleza, que si no es común a todos los llamados a él (o sea, a todos) simplemente no existe.
La ley se diferencia de la ética en que esta última no suele (no pretende tal vez) provenir de las consideraciones de los unos hacia los otros, no se positivizan con ésta las razones y búsquedas de un sector determinado de la población, el que hace la ley, para que se aplique sobre el resto (todos), los que no intervienen; porque claro, mientras más personas se constituyan como agentes hacedores de la ley, tanto en sus manifestaciones estrictas como particulares, más podrá decirse que camina esta conforme a la ética.
Pero no sólo es preciso que más y más personas participen en las diferentes manifestaciones que se dan en la construcción y evolución social, normativa, sino que tales tengan los elementos suficientes que hagan de cada una de ellas no sólo un sistema particular y creador, sino indispensable, porque de nada sirve tener espacios de debate si no existen personas que debatan, y no será debate sino aquello que sea con la realidad y con los que en ella se cobijan, uno mismo.
De allí que existan diferentes principios o formas a las que, tal vez sin ser conscientes de ello, se apele a la hora de actuar y así, es diferente decir, por ejemplo, que un acto tiene una justificación ética, siendo la característica de esta el que se trate de buscar el mayor beneficio posible para el entorno o para la persona directamente implicada en dicho actos o los que de él se deriven. Sucede lo mismo, entonces, cuando decimos que un acto es justo.
Justicia es un término que, por su "maleabilidad histórica", carece de un significado concreto, y no sólo varía según la época, sino también según el pensamiento - tipo de - de cada individuo: no siendo justicia lo mismo para unos que para otros.
Tenemos también otro tipo de justificación, cual es la legal. Por la ley se da cabida a muchos actos que quizás sin ella serían de poca aceptación social, logrando entonces librar a los individuos de discusiones que giren en torno a éstos, y es la formulación legal: el suponer que un acto es aconsejable socialmente por el hecho de que tal es muestra de la evolución histórica de la sociedad y las personas individualmente concebidas. Tal es el sustento social de la ley que, como la misma tiranía religiosa, busca que sus rasgos generales, como la economía o la libertad personal y grupal, no sean sometidos a debate.
Suele suceder en la justificación legal el no quepa la pregunta sobre el Bien o el Mal, sobre la Justicia o la Injusticia de los actos, refrendada únicamente en las formas utilizadas, si éstas se ajustan o no a la normatividad por ella misma dada.
De lo anterior se puede deducir que la justificación sobre lo justo no necesariamente debe ir o va de la mano de la legal, o sea, que lo legal no siempre es justo, lo justo no siempre legal y la justicia puede superar las aspiraciones o lineamientos legales.
Por ejemplo, si disparas a alguien que entra a robar a tu casa estarías actuando según te permite la ley, incluso tal acto suele tenerse como "aconsejable" o bien visto socialmente, pero estarás siendo justo?...
Si llevamos el ejemplo a un plano en el que se ponga en discusión el bienestar de más personas, las incongruencias llegarán a ser tanto más evidentes como concurrentes.
Los que entran en juego siempre son los valores que cada quien privilegia según la forma como conciba la vida, los días, las noches y a los demás, de tal manera que una persona para la cual la preponderancia se encuentre en el alcance monetario que pueda tener, llevará su vida según las líneas dadas o que crea precisas para ello, así mismo procederá aquel que crea que lo más importante es el arte, la familia o el espíritu.
Cabe hacer la pregunta sobre qué debe motivar a las personas, sobre si es la ley suficiente o acaso indispensable, o si deben ser principios o razones menos formales (aunque no por ello más difusos), pero con más asidero en consideraciones sobre el bienestar común; porque el bienestar es de tal naturaleza, que si no es común a todos los llamados a él (o sea, a todos) simplemente no existe.
La ley se diferencia de la ética en que esta última no suele (no pretende tal vez) provenir de las consideraciones de los unos hacia los otros, no se positivizan con ésta las razones y búsquedas de un sector determinado de la población, el que hace la ley, para que se aplique sobre el resto (todos), los que no intervienen; porque claro, mientras más personas se constituyan como agentes hacedores de la ley, tanto en sus manifestaciones estrictas como particulares, más podrá decirse que camina esta conforme a la ética.
Pero no sólo es preciso que más y más personas participen en las diferentes manifestaciones que se dan en la construcción y evolución social, normativa, sino que tales tengan los elementos suficientes que hagan de cada una de ellas no sólo un sistema particular y creador, sino indispensable, porque de nada sirve tener espacios de debate si no existen personas que debatan, y no será debate sino aquello que sea con la realidad y con los que en ella se cobijan, uno mismo.
martes, 28 de abril de 2009
domingo, 29 de marzo de 2009
CIudad de nadie o texto que no pasará a mayores.
Insististe, no querías lo que yo, insististe en que te llamara y yo accedí sin gusto, con sarna, ya que para mí no existes, eres la ciudad en la sombra, en la cañería, la ciudad que no es, con tu gente que tampoco llega, y tus árboles y tus flores y tus perros y tus gatos, nada es, sólo el humo, el que transpiras, sudas cada vez que se te viene en gana y parece que todos los días te diera la gana, de tomar cada cosa que podría ser bella y llevarla a lo que tú; a ciudad, humo y mitos que nunca han sido.
Como tú insistes en que eres y, Oh sorpresa, en que además eres libre, cedí con la intención de evitar discusiones sin sentido, sin alma, en llamarte La ciudad de nadie, cuando no sé si acaso comprenderás que no eres de nadie porque simplemente no eres.
A veces me pregunto si serás únicamente tú o todas las de tu clase, meretrices del humo, cobijadas con las luces y la falta de deseo, las luces del sin deseo.
Eres una algarabía sin ideas, sin ideales, careces incluso de fundamento para tu desorden; acompañas de calamidad a tus auto nombradas "Legítimas instituciones", donde tus adalides putitas cobran su salario mensual, sus cuotas de participación, sus pedacitos de ti, burlando la razón por su patriota labor de nada.
Hueles a cianuro.
Tu fuerza pública, cataclisma de la sinagoga caminando de negro, como ocultando algo, hace mucho tiempo que dejó de representar nada bueno, pasable, justificable.
Reclutas a tus jóvenes, nacientes contaminados, a la fuerza de tus cuarteles y el demonio de tus balas, haciendo que caminar por tus calles sea un peligro para la conciencia al tiempo del miserable tributo Morir por la patria.
No tienes fuerza porque ni siquiera eres capaz de convencer sin recurrir a la violencia.
Ves pasar la vida, Reclutas la muerte.
Esa, tu falta de fuerza, no ha sido además nunca pública, porque si de defender intereses generales se tratare todos se habrían ya fusilado, cada uno consigo mismo si acaso así lo encontrasen más atractivo, en su primera y última gran contribución a la social convivencia, dejando ver, si no caigo en equívocos engañosos y tal fuere posible, algún atisbo de razón allá donde parece no quedan más que cascos y birretes verdes.
Hueles a humo, tu sudor y tu aliento es el humo, eso lo sabes, no necesitas que nadie te lo diga.
Peor que todo ello, Oh Medellín, es que por algunos días huelas, sepas, transpires, más allá del corriente de tu siempre rutina, a banquero, a especuladores manchados de faltas, caprichosas mayores del mismo burdel.
Te paso que seas católica hasta para tomar el metro, hasta para tomar un tinto, que a cada hora tengas ese olor maluco que persigue y que en tus calles la Razón parezca cosa de otro espacio, ya que no de otro tiempo ni de otro sitio, te paso ese hecho maligno del destino que te dio como cuna a tal malhechor de tablas sin nombre, de vida sin gustos, de páginas sin colores y democracia sin democracia, sin divergencia, sin opinión.
Pero que te alegres, te "pintoretees" ocultando tus mundos y aquellos a los que no quisiste darles un techo, porque un grupillo de sujetos (Hombres - Mujeres¿?) con corbata y elaboradas recomendaciones económicas de avanzada, que te dicen servirán para "paliar" los efectos de la "crisis" que no tuvieron en bien denunciar, y aunque no hubiera la tal crisis manifiesta del sistema para con sí mismo, que estos ilustres sustentan sobre los brazos de otros, sobre el corazón de nadie.
...que te arrodilles, con tus ojos grandes y hambrientos, como asustadizos, diciendo - Ayúdenme - , ustedes que parece no tuvieran ni idea o no les importara o lo que sea, - Ayúdenme que soy bella, que en mis calles no hay gentes sin calles ni sin techo, miren que soy una "Buena plataforma comercial" y los que aquí habitan gozan de tal manera que ni opinar sobre su situación quisieran o si tal vez podrían. -
Agachas tus ojos y con voz trémula pides "recomendaciones", ya que no tienes gentes ni llamaradas, si acaso clases sociales o drogadictos de las páginas.
En un instante de nutrida devoción casi que podría perdonarte que las luces que de ti emanan hagan que un telescopio sea tan útil en la noche como uno de tus rancios y profesionales políticos para dibujar un futuro, uno medianamente deseable, amable; pero esa capacidad nefasta para imponer unos cuantos tributos de palabras sobre la maltrecha realidad, y ser suma burlesca, taimada y de rodillas dispuestas, capricho que todos quieren tener y no son todos Tus gentes, no señor, sino los ladronzuelos de traje, eso, eso no te lo perdono, tu y Tú Medellín.
Mil palabras dirías y la realidad sería la misma, porque aún no crees, como conjunto, que creer sea necesario.
Como tú insistes en que eres y, Oh sorpresa, en que además eres libre, cedí con la intención de evitar discusiones sin sentido, sin alma, en llamarte La ciudad de nadie, cuando no sé si acaso comprenderás que no eres de nadie porque simplemente no eres.
A veces me pregunto si serás únicamente tú o todas las de tu clase, meretrices del humo, cobijadas con las luces y la falta de deseo, las luces del sin deseo.
Eres una algarabía sin ideas, sin ideales, careces incluso de fundamento para tu desorden; acompañas de calamidad a tus auto nombradas "Legítimas instituciones", donde tus adalides putitas cobran su salario mensual, sus cuotas de participación, sus pedacitos de ti, burlando la razón por su patriota labor de nada.
Hueles a cianuro.
Tu fuerza pública, cataclisma de la sinagoga caminando de negro, como ocultando algo, hace mucho tiempo que dejó de representar nada bueno, pasable, justificable.
Reclutas a tus jóvenes, nacientes contaminados, a la fuerza de tus cuarteles y el demonio de tus balas, haciendo que caminar por tus calles sea un peligro para la conciencia al tiempo del miserable tributo Morir por la patria.
No tienes fuerza porque ni siquiera eres capaz de convencer sin recurrir a la violencia.
Ves pasar la vida, Reclutas la muerte.
Esa, tu falta de fuerza, no ha sido además nunca pública, porque si de defender intereses generales se tratare todos se habrían ya fusilado, cada uno consigo mismo si acaso así lo encontrasen más atractivo, en su primera y última gran contribución a la social convivencia, dejando ver, si no caigo en equívocos engañosos y tal fuere posible, algún atisbo de razón allá donde parece no quedan más que cascos y birretes verdes.
Hueles a humo, tu sudor y tu aliento es el humo, eso lo sabes, no necesitas que nadie te lo diga.
Peor que todo ello, Oh Medellín, es que por algunos días huelas, sepas, transpires, más allá del corriente de tu siempre rutina, a banquero, a especuladores manchados de faltas, caprichosas mayores del mismo burdel.
Te paso que seas católica hasta para tomar el metro, hasta para tomar un tinto, que a cada hora tengas ese olor maluco que persigue y que en tus calles la Razón parezca cosa de otro espacio, ya que no de otro tiempo ni de otro sitio, te paso ese hecho maligno del destino que te dio como cuna a tal malhechor de tablas sin nombre, de vida sin gustos, de páginas sin colores y democracia sin democracia, sin divergencia, sin opinión.
Pero que te alegres, te "pintoretees" ocultando tus mundos y aquellos a los que no quisiste darles un techo, porque un grupillo de sujetos (Hombres - Mujeres¿?) con corbata y elaboradas recomendaciones económicas de avanzada, que te dicen servirán para "paliar" los efectos de la "crisis" que no tuvieron en bien denunciar, y aunque no hubiera la tal crisis manifiesta del sistema para con sí mismo, que estos ilustres sustentan sobre los brazos de otros, sobre el corazón de nadie.
...que te arrodilles, con tus ojos grandes y hambrientos, como asustadizos, diciendo - Ayúdenme - , ustedes que parece no tuvieran ni idea o no les importara o lo que sea, - Ayúdenme que soy bella, que en mis calles no hay gentes sin calles ni sin techo, miren que soy una "Buena plataforma comercial" y los que aquí habitan gozan de tal manera que ni opinar sobre su situación quisieran o si tal vez podrían. -
Agachas tus ojos y con voz trémula pides "recomendaciones", ya que no tienes gentes ni llamaradas, si acaso clases sociales o drogadictos de las páginas.
En un instante de nutrida devoción casi que podría perdonarte que las luces que de ti emanan hagan que un telescopio sea tan útil en la noche como uno de tus rancios y profesionales políticos para dibujar un futuro, uno medianamente deseable, amable; pero esa capacidad nefasta para imponer unos cuantos tributos de palabras sobre la maltrecha realidad, y ser suma burlesca, taimada y de rodillas dispuestas, capricho que todos quieren tener y no son todos Tus gentes, no señor, sino los ladronzuelos de traje, eso, eso no te lo perdono, tu y Tú Medellín.
Mil palabras dirías y la realidad sería la misma, porque aún no crees, como conjunto, que creer sea necesario.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Lugares sin lugares.
Caminando con la tarde por los pasos que vigilan, no entrando en la noche ni despuntando la mañana, simplemente la tarde.
Será que ello importa a alguien, no lo creo; simplemente es un hecho que se va sucediendo día tras día hasta que termina, de tantas formas termina como de tantas se mantiene.
El césped se vuelve verde cada vez que su cuerpo recibe - ¿grato? - el sol en desvendada y diluvio tras diluvio de cercanía, torrencial la lluvia, jovial la luz., dicen, dicen que de verdad se vuelve verde y que así el jardinero y la niña que camina buscando amor en el olor de las frutas atinan a decir que está bien, que está vivo, creen también - ¿creen? - que quizás no distinga su felicidad porque los constantes no se dilucidan, distinguen, simplemente son.
Es extraño pensar, más aún dejar de hacerlo...pensar en saberse y saberse no ha traído ni traerá nunca nada bueno, lo sé ahora.
Saber?..........si la risa fuera aún risa y no un ensayo entre tantos de una mueca entre tantas yo sería otro y ese otro sería otra verdad.....tal vez.
Al cuánto tiempo de estar muerto olvidas que fue así, que alguna vez estuviste vivo como el césped, esperando con los brazos abiertos que la lluvia llegara y te invitara a dejar de pensar, por un segundo, únicamente un segundo, para luego seguir siendo tú como parte del mundo.
Será que ello importa a alguien, no lo creo; simplemente es un hecho que se va sucediendo día tras día hasta que termina, de tantas formas termina como de tantas se mantiene.
El césped se vuelve verde cada vez que su cuerpo recibe - ¿grato? - el sol en desvendada y diluvio tras diluvio de cercanía, torrencial la lluvia, jovial la luz., dicen, dicen que de verdad se vuelve verde y que así el jardinero y la niña que camina buscando amor en el olor de las frutas atinan a decir que está bien, que está vivo, creen también - ¿creen? - que quizás no distinga su felicidad porque los constantes no se dilucidan, distinguen, simplemente son.
Es extraño pensar, más aún dejar de hacerlo...pensar en saberse y saberse no ha traído ni traerá nunca nada bueno, lo sé ahora.
Saber?..........si la risa fuera aún risa y no un ensayo entre tantos de una mueca entre tantas yo sería otro y ese otro sería otra verdad.....tal vez.
Al cuánto tiempo de estar muerto olvidas que fue así, que alguna vez estuviste vivo como el césped, esperando con los brazos abiertos que la lluvia llegara y te invitara a dejar de pensar, por un segundo, únicamente un segundo, para luego seguir siendo tú como parte del mundo.
viernes, 13 de marzo de 2009
Cuando uno son muchos...dos no pueden ser más que uno.
Hoy no se trata de decir simplemente lo que va llegando, o de llegar diciendo, del allegado mundo a la allegada mente.....hoy no.
Míralo, ahí va, es ese sentimiento de destierro, el que ahora ves recorriendo los mismos pasos que tantas veces te han pertenecido, saltando de segundo a segundo.
Ese pequeño miedo de estar vivo, mientras Plutón se pregunta por qué no le avisan, si el empleo es suyo y la política roza los caminos que ella misma se ha ido trazando en este país de nadie, de telenovelas y chismes, de justificaciones para lo injustificable y puntapiés de plomo o de palabras tostadas y malolientes para todo el que piense que las cosas no van bien, que las razones abundan para creer que las cosas no van bien y no les da la gana de quedarse callados.
.....es así, como si fuera el mismo tintero del título que nunca llegó a ser, pero que lo fue todo, como sin miramientos ni escrúpulos innecesarios lo dijera Gabriel García Márquez, pasados ya más de treinta años: "País de mierda, país hijueputa"..
tres más tres fue el dictamen...
Cinco más uno vale la voz, siente menos uno que no se atrevieron a más, que nunca serán más, porque así no funciona la cosa, y porque a la Atenea no se le acaba con seis, ni con mil, no señor.
El Hades insiste, se vuelve naturaleza y afina su puntería para degradar a quienes vieron en el inevitable desenlace, un camino transitable de pieles y sonidos nacidos en el frío del frío invento.
Ya no se puede ser nadie, sin que otro alguien crea que nadie es igual a nada y que nada es igual a muerte.
Irrenunciablemente.....con la piel crispada.
La voz.
Míralo, ahí va, es ese sentimiento de destierro, el que ahora ves recorriendo los mismos pasos que tantas veces te han pertenecido, saltando de segundo a segundo.
Ese pequeño miedo de estar vivo, mientras Plutón se pregunta por qué no le avisan, si el empleo es suyo y la política roza los caminos que ella misma se ha ido trazando en este país de nadie, de telenovelas y chismes, de justificaciones para lo injustificable y puntapiés de plomo o de palabras tostadas y malolientes para todo el que piense que las cosas no van bien, que las razones abundan para creer que las cosas no van bien y no les da la gana de quedarse callados.
.....es así, como si fuera el mismo tintero del título que nunca llegó a ser, pero que lo fue todo, como sin miramientos ni escrúpulos innecesarios lo dijera Gabriel García Márquez, pasados ya más de treinta años: "País de mierda, país hijueputa"..
tres más tres fue el dictamen...
Cinco más uno vale la voz, siente menos uno que no se atrevieron a más, que nunca serán más, porque así no funciona la cosa, y porque a la Atenea no se le acaba con seis, ni con mil, no señor.
El Hades insiste, se vuelve naturaleza y afina su puntería para degradar a quienes vieron en el inevitable desenlace, un camino transitable de pieles y sonidos nacidos en el frío del frío invento.
Ya no se puede ser nadie, sin que otro alguien crea que nadie es igual a nada y que nada es igual a muerte.
Irrenunciablemente.....con la piel crispada.
La voz.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Rendijas de tiempo y espacio.
A veces, cuando no estás, pienso que la
ausencia no cocina más que ansias sobre
lo que ella es.
A veces, cuando no estás, veo como creces,
porque no estar, no ser, es otra forma de ser,
de llegar y formar parte.
A veces, cuando no estás, pienso que ojalá
no fuera así, que pronto estuvieras
para mirarte diciendo (nos) y colmar así
la ausencia; rellenar con bonos de tiempo
y caminos sin fin la ausencia que me
dice que no estás acá; que no tengo
ni Reno ni Coco.
Me gusta extrañarte. A veces, no
siempre; otras simplemente quisiera
que estés acá.
ausencia no cocina más que ansias sobre
lo que ella es.
A veces, cuando no estás, veo como creces,
porque no estar, no ser, es otra forma de ser,
de llegar y formar parte.
A veces, cuando no estás, pienso que ojalá
no fuera así, que pronto estuvieras
para mirarte diciendo (nos) y colmar así
la ausencia; rellenar con bonos de tiempo
y caminos sin fin la ausencia que me
dice que no estás acá; que no tengo
ni Reno ni Coco.
Me gusta extrañarte. A veces, no
siempre; otras simplemente quisiera
que estés acá.
domingo, 1 de febrero de 2009
Mordiendo...
Una figura de abrir y cerrar la mente, como el desespero, como el delirio…un sueño en bocados, mordeduras., un camino de piel entrelazado ante la vida, ante él mismo, que a tientas se hace suyo.
Una ventisca envuelve calurosa y punzante, va al fin del mundo y eleva tus partes, las separa para crearte; desatas en marea, te vuelves huida y tu piel implosiona, y es la misma definición de lo inefable en dos metros por uno cincuenta.
Una ventisca envuelve calurosa y punzante, va al fin del mundo y eleva tus partes, las separa para crearte; desatas en marea, te vuelves huida y tu piel implosiona, y es la misma definición de lo inefable en dos metros por uno cincuenta.
jueves, 18 de diciembre de 2008
lunes, 20 de octubre de 2008
Si me animo.
Caminar ya no es lo mismo, porque ya no somos iguales, porque el camino se cierra y se abre a un ritmo que no nos damos cuenta.
Caminar ya no es lo mismo, porque quedarse callado dejó de ser un agravio, porque los ojos se cierran, mas no enmudecen, mientras somos la espera de una palabra.
Caminar ya no es lo mismo, mientras volar no sea el objetivo.
Volar es el objetivo, pero caminar ya no es lo mismo.
Caminar sin pausas, caminar sin ánimos, sin eso que hace que las personas caminen, de aquí hasta siempre, sin su Duende, sin sus piernas, con todo ello.
Oler, qué me dices del Oler cuando no caminas, cuando no significa tanto.
Qué me dices de los Árboles, de estas Letras, qué serán ahora que son otro camino...un punto simple, un par de pómulos que se ríen, unas palabras que bailan, que son tímidas, que son de colores.
Mando todo al abismo, me quito los zapatos, y con la mente descalza le sonrío a una flor, tantas cosas de mí se liberan como pasos doy, son silencios quienes vienen, son silencios quienes van, creo yo que no se ubican, que no encuentran su lugar.
Su lugar yo lo conozco, su lugar es ahora mismo.
Sentir el no deber de buscar ni buscarse en las palabras, sentir la falta de sonido suplida en una sonrisa con un tanto de vergüenza, de decoro.
¡Arriba el sonido del cuerpo, Arriba el sonido del viento! arriba el todo que es diferente en cada ángulo.
Disfrutar simplemente siendo, estando sin prisas, estando con pausas, volver a empezar, porque caminar nunca será lo mismo y no recuerdas cuándo te fue tan plácido ser "tú" un segundo cualquiera.
Caminar ya no es lo mismo, porque quedarse callado dejó de ser un agravio, porque los ojos se cierran, mas no enmudecen, mientras somos la espera de una palabra.
Caminar ya no es lo mismo, mientras volar no sea el objetivo.
Volar es el objetivo, pero caminar ya no es lo mismo.
Caminar sin pausas, caminar sin ánimos, sin eso que hace que las personas caminen, de aquí hasta siempre, sin su Duende, sin sus piernas, con todo ello.
Oler, qué me dices del Oler cuando no caminas, cuando no significa tanto.
Qué me dices de los Árboles, de estas Letras, qué serán ahora que son otro camino...un punto simple, un par de pómulos que se ríen, unas palabras que bailan, que son tímidas, que son de colores.
Mando todo al abismo, me quito los zapatos, y con la mente descalza le sonrío a una flor, tantas cosas de mí se liberan como pasos doy, son silencios quienes vienen, son silencios quienes van, creo yo que no se ubican, que no encuentran su lugar.
Su lugar yo lo conozco, su lugar es ahora mismo.
Sentir el no deber de buscar ni buscarse en las palabras, sentir la falta de sonido suplida en una sonrisa con un tanto de vergüenza, de decoro.
¡Arriba el sonido del cuerpo, Arriba el sonido del viento! arriba el todo que es diferente en cada ángulo.
Disfrutar simplemente siendo, estando sin prisas, estando con pausas, volver a empezar, porque caminar nunca será lo mismo y no recuerdas cuándo te fue tan plácido ser "tú" un segundo cualquiera.
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